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Una Nota del Chef


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Alrededor de una mesa en Guayaquil

Ocupa tan solo unos gramos en la receta, pero es capaz de dar aliento y levantar más de 120 kilogramos de cereales triturados, convertidos en harina. Nadie puede observarla mientras transforma la masa. No hace mucho ruido aunque necesita las manos del Artesano y su especial atención para vivir. Millones de seres pequeños trabajan lentamente, en silencio, mientras el tiempo cumple su hora.

Muchos de los trabajos que sostienen el mundo ocurren de la misma manera: lejos del ruido, pasando desapercibidos, como una levadura de masa madre.

Durante los días difíciles de la pandemia, cuando muchas lágrimas corrían silenciosamente por los hogares, comenzamos a elaborar pan con la esperanza de llevar algo de alegría a cada hogar. El horno era pequeño y casero. Cabían cinco panes por horneada, y cada uno era un acto de fe. Por las tardes, recorríamos el vecindario vendiendo de puerta en puerta, con las mascarillas que sólo permitían vernos a los ojos. De esa época surgió nuestro lema: “Pan de mi Alegría”, el propósito que nos inspira desde el 2020.

Con trabajo, paciencia y tiempo, el trigo se transformó en una historia renovada que hoy compartimos con el Ecuador.

Pani Nostri nació en Guayaquil, una ciudad que aprendió a crecer junto al río. Por eso los extranjeros no son unos desconocidos para nosotros. Forman parte de nuestra memoria. Durante siglos, las aguas del río Guayas conectaron la ciudad con horizontes lejanos, trayendo consigo viajeros, historias y costumbres provenientes de distintas partes del mundo. Como el agua, Guayaquil siempre ha estado en movimiento: se renueva con cada generación, se transforma con cada receta y continúa avanzando sin olvidar su historia.

Hay muchas formas de conocer una ciudad. Algunas personas la recorren por sus calles. Otras a través de sus monumentos o de los lugares que aparecen en las guías de viaje. Yo pude conocer Guayaquil de una manera distinta: alrededor de una mesa, con mi familia.

Mi nombre es Ariel Rivera, Chef en Pani Nostri. Disfruto el oficio artesanal, porque pocas cosas revelan tanto sobre un país como aquello que las personas deciden compartir en sus hogares. Para mi el pan sigue siendo uno de los lenguajes más universales que existen.

Reunirlos a todos alrededor de la mesa ha sido nuestra pasión. Allí donde distintas voces comparten el mismo alimento: turistas y ciudadanos, vecinos y personas de diferentes idiomas descubren que existe un lenguaje capaz de ser comprendido por todos. Mientras haya una Hogaza recién salida del horno y una silla preparada para quien llegue, existe un motivo para compartir con alegría aquello que nos hace profundamente humanos. Cuando el pan llega a la mesa en Guayaquil, las personas encuentran motivos para quedarse un poco más.

De todas esas experiencias nace Pani Nostri, que hoy cumple seis años. Si has llegado hasta aquí, eres bienvenido. Hemos preparado un espacio para compartir el pan. Espero que encuentres recetas y sabores memorables, una mesa donde puedas sentirte como en casa y un excelente motivo para volver.

De nuestra parte, anhelamos la ocasión de conocerte pronto. Aquí, donde el tiempo sigue siendo nuestro mejor ingrediente.