Descripción
La Hogaza Guayaquileña fue una de las primeras recetas que desarrollé al estudiar la masa madre en Ecuador. Nace de una pregunta sencilla: cómo elaborar un pan utilizando la forma más antigua y esencial de hacerlo. En aquel momento buscaba entender una forma de elaborar pan más saludable, con los procesos que han acompañado a la humanidad durante siglos.
Aunque sus ingredientes son simples —harina, agua, sal y tiempo— con los años, ha encontrando su lugar en las mesas de la ciudad. Hoy, esta receta lleva el nombre de Guayaquil porque aquí fue concebida, perfeccionada y compartida por primera vez.
Su proceso requiere entre 24 y 36 horas. La corteza adquiere una textura crujiente, mientras que la miga permanece suave y esponjosa. A la receta incorporamos tomillo y romero, dos ingredientes que aportan aroma y acompañan con discreción el sabor de una buena comida. Es un pan pensado para la mesa cotidiana: para acompañar un desayuno tranquilo, compartir durante un almuerzo familiar o simplemente disfrutar con un poco de aceite de oliva, vino y queso.
Muchas familias la compran buscando una alternativa más nutritiva. Otras personas simplemente buscan algo saludable para acompañar su rutina de vida. En ambos casos suelen descubrir que cuando el tiempo forma parte de la receta, el resultado también se disfruta de otra manera.
Elaboramos esta hogaza en tandas pequeñas cada semana, respetando el ritmo de la fermentación y el oficio artesanal que la hace posible, porque sigue siendo una de las recetas que mejor representan nuestra manera de entender el pan en Ecuador.


